domingo, mayo 22, 2016

El costo de la paz


−−La tercera edad−− me dice Alicia−− es una venganza del universo
 Yo se lo acepto porque a su edad sabe más de la tristeza de envejecer que yo, a pesar o porque ha vivido intensamente. 
−−Una vez te das cuenta de que eres un miembro más de la población envejeciente tienes dos alternativas: o te retiras del mundo y te limitas a existir, o tomas cada oportunidad como la última y la exprimes como una naranja, porque no sabes si mañana abrirás los ojos. Tú vas camino a perderte en la invisibilidad, yo moriré con tres disparos de salva al aire, haciendo ruido hasta el final.
La admiro.  Ha sabido vivir la vida, ir hasta el fondo del pozo del dolor, y de allí subir sonriente, reforzada, lista para continuar disfrutando. Yo, lo confieso, no sé vivir como ella.  Tanto me revolqué en el dolor, que he erigido un muro intraspasable, y moriré sabiendo que meramente existí, sin que, en los últimos años, nada me provocara extremas altas y bajas.
Estoy pagando el precio de vivir en paz.