jueves, marzo 24, 2005

Remedios para la depresión

Siento el deseo de vivir abandonar mi cuerpo. Hace tiempo sabía que lo estaba reteniendo prisionero contra su voluntad. Al despertar esta mañana, me vi sola en la cama, sin planes para el día, y dejé que se fuera lentamente, nadando en la sangre que va pintando de rojo tinto las sábanas. Mi color favorito.
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Tanto he llorado en mi vida, que tengo dos surcos marcados en mi rostro que corren de los ojos hasta la comisura de los labios. Son dos franjas hundidas, canales que marcan el camino recorrido por mis lágrimas, sendero aún en construcción.
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He ido a la farmacia y he comprado los antidepresivos que me recetó el médico. Me ha dicho que tengo que poner de mi parte, hacer el esfuerzo. Y lo he hecho, me he tomado el contenido del frasco de un tirón.
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Dicen que el agua clara tiene poderes curativos. Así que vine al río, y subí por la ladera de la montaña hasta la poza que no tiene fondo, porque la caída del agua es allí más grande, y más fuerte, y necesito un despojo. Necesito que con su fuerza, el agua se lleve las pesadillas que me impiden el sueño, que se hundan en ella sin alcanzar jamás el suelo, devolviéndome la libertad. Es difícil llegar al centro de la caída, y utilicé una cuerda para poder hacerlo. Una vez he sentido el chorro frío de agua sobre mi sien, ha sido fácil, sólo he tenido que soltar la soga.

martes, marzo 22, 2005

El tiempo en clave

En mi vida, es la tristeza la que marca el compás del tiempo. Compás sin melodía, de sonidos monótonos, a veces casi imperceptibles, a veces atronadores. Cada día es lo mismo, igual que las manecillas del reloj que lentamente marchan, pero que nunca se detienen, escucho como mi tiempo pasa, siempre en clave de tristeza.

miércoles, marzo 09, 2005

Se busca una niña

Dame cuerpo, me dijo. Y la imaginé niña. Háblame, suplicó. Ahora no puedo, no tengo tiempo, le dije. Escúchame, pidió. No puedo atenderte, respondí, tengo cosas importantes que hacer. Y me marché, dejando atrás aquella niña adolorida. Desde entonces, incompleta, la busco, porque al abandonarla, dejé atrás la risa y la alegría.

lunes, febrero 14, 2005

Recuerdo su mirada

Recuerdo su mirada. Algo especial en ella, despertaba en mí deseos de abrazarla y de decirle que no tuviera miedo. El resto de ella, por alguna razón, elude mi memoria. Sólo puedo evocar aquellos ojos que miraban con una extraña tristeza, como si suplicara ayuda para liberarse de quién sabe qué monstruos que la acompañaban.

Supongo que en cierta forma me identifiqué con ella. También yo tenía fantasmas que se me aparecían a las horas más intempestivas, a susurrar recuerdos dolorosos en mis oídos. Continuamente me miraba al espejo, tratando de decidir si mi mirada era tan temerosa como la suya.

A los pocos meses, y luego de un gran esfuerzo de mi parte, logré recuperarme, y salir del sanatorio. Ella se quedó atrás con su mirada triste, y ahora, de vez en cuando, si me detengo ante algún espejo, veo sus ojos que me observan.

Un nuevo año

De frente a la vida, sola en el sendero, recibo un nuevo año. Mi parte de niña llora el silencio de la soledad. Mi parte gitana recoge a la niña, y caminan juntas, oyendo el sonido de los cascabeles que les trae el viento, como una caricia sonora...

sábado, noviembre 27, 2004

Amor ajado

Llegó el amor, con un viejo vestido conocido. Vi sus ropas, y dije ya lo usé, y lo volví a colgar en el ropero. Desde allí su color me gritaba, tienes zapatos nuevos, estrénalos conmigo. Y yo, orgullosa, continuaba buscando algo nuevo, que nadie me hubiera visto. Allí se quedó colgando en el perchero, y cuando decepcionada por no encontrar nada que me quedara, fui a buscarlo, lo encontré tan ajado y manchado por el tiempo esperando, que de igual modo tuve que tirarlo.

jueves, noviembre 25, 2004

Nostalgia

Es apenas un esqueleto andante. Alguien que camina sin rumbo, un guiñapo humano. Le tengo miedo, y cuando le veo venir por la misma acera, y sé que vamos a cruzarnos frente a frente, cruzo a la otra. Él sabe que lo hago a propósito, aunque finja recordar un compromiso, algo que hacer al otro lado. Lo sabe, y me sigue con la mirada, y siento como si la pena que emana de él me envolviera en un inmenso vaho de nostalgia.

Nostalgia, extraña palabra que casi nunca utilizo, porque no me gusta mirar atrás, y nunca pensé que fuese cierto aquello de cualquier tiempo pasado fue mejor. Cualquier tiempo es bueno, si es ahora, y estoy vivo. Y luego del hoy, está el mañana, aunque mañana sea un sueño, pero me gusta soñar. Antes no lo hacía, pero en los últimos tiempos, de vez en cuando, me doy el lujo de imaginar un futuro mejor.

Lo será, lo siento en mis huesos; en mi cerebro que lo va bordando; en mis dedos que a veces se me escapan y lo escriben en la inmensa pantalla de un ordenador gigante, imaginario. Entonces voy y me siento en el mío y lo escribo con inmensas letras de colores para que no perder la meta.

Pero cuando lo veo, su sentimiento de nostalgia es neblina espesa que me cubre, aura maligna y repulsiva. Me mira con tristeza, y me pierdo en su amargura, y me confunde. Me confunde, porque en el espejo veo su reflejo, y él es mi mañana, y yo soy su nostalgia…

domingo, noviembre 14, 2004

Amapola

Todos los veranos hacían la caminata. Era una procesión no planificada de seres desesperados buscando respuesta al por qué de sus vidas. Un largo recorrido, sendero escabroso que tomaba días, días de sol, de lluvia, cada uno con su noche. A medida que pasaba el tiempo, se desarrollaba una camaradería sumamente especial. Los jóvenes se quedaban rezagados, a propósito, para ayudar a los más viejos en la empinada subida. En las noches, sentados alrededor de fogatas, los viejos contaban sus historias, a la que alguno ponía música, mientras los demás hacían coro en una comunión de almas. Y cuando llegaban allí, donde habita el extraño ermitaño que durante años ha guardado silencio, de lo más profundo de sus ojos y del calor de su bondadosa mirada al interior de cada uno, florecía en el corazón, como amapola, la respuesta.

miércoles, noviembre 10, 2004

En el pasado

Anoche me llamó. Me dijo que se estaba ahogando sin mí, que lo salvara. Y yo con crueldad que no me caracteriza, le dije, haz lo que yo, aprende a nadar. Eres demasiado dura, me dijo, si yo me conformo con sólo oír tu voz. Olvídate de mí, añadí entonces, no vivas en el pasado, que en él no tienes futuro, y le colgué.

viernes, octubre 29, 2004

Imagina

Imagina que puedes imaginar que imaginabas un mundo de papel, lleno de palabras armoniosas que es el mundo que imaginas que es.

Imagina que puedes imaginar que imaginabas un mundo mineral, un mundo donde las piedras son de oro y el agua brilla, y flotas sobre hierba húmeda, y entonces imagina que puedes imaginar que imaginabas un mundo vegetal. Y las flores son de miles de colores, y las mariposas vuelan a tu alrededor, y tu voz son notas armoniosas que cantan un canto de amor, de vida, de esperanza…

De pronto el mundo estalla, se oye un alarido espantoso, eco animal que reverbera en valles y rebota en las montañas, e imagina que puedes imaginar que imaginabas un mundo que no es, un mundo que tan sólo vive en tu voz, en el papel.