
En ocasiones las personas que mas amamos nos hieren lastimando nuestros sentimientos con palabras impensadas. A veces, somos nosotros, en nuestra propia fragilidad, quienes buscamos el sentido escondido en las mismas, y nos ofendemos. Dejamos que el dolor nos ciegue y nos apartamos huyendo de quien nos hirió sin siquiera decirle el porqué.
Hoy hago el firme propósito de no permitir que los demás me hieran y aprender a defenderme de palomas más grandes y fieras que yo.
Demos gracias a Dios por los amigos que están, y por aquellos que un día estuvieron y que Él, en su sabiduría, apartó de nosotros para impedir que nos lastimaran.
Feliz Día de Acción de Gracias...