domingo, diciembre 23, 2012
Esta Navidad
Memorias
sábado, diciembre 22, 2012
domingo, diciembre 16, 2012
El antes y el después
lunes, diciembre 10, 2012
El significado de la vida
sábado, noviembre 24, 2012
Fantasía de sombras
sábado, noviembre 17, 2012
Mariposa azul
Solución
jueves, noviembre 01, 2012
Mentiras
jueves, octubre 25, 2012
Chocolate caliente
Escribiendo
La sequía es tan grande que ya ni siquiera escribo ideas en papel alguno, a la hora cero me siento ante la computadora, escribo cualquier cosa y la someto. Desde que llegué esta mañana, estoy mirando infructuosamente la computadora, mientras mi cabeza no deja de pensar en la nota que me dejó redacción pidiendo que los llame. Sé que es el fin. Ahora van a empezar las presiones y acabaré humillado, teniendo que renunciar.
Me dedicaré, me digo, a terminar la novela que comencé hace años. Novela que abandoné cuando me dieron el contrato en el diario. Me pareció que era la liberación, ya no tenía que escribir una segunda novela que siguiera a la promesa de la primera. Sé que tenía solo una novela adentro, ¿no es eso lo que dicen? “Todos tenemos una novela que escribir”. Y la mía la había escrito con donaire y soltura y los críticos la encontraron maravillosa. De ahí me vino el contrato en el diario, y la libertad de no tener que sentarme a escribir mi segunda novela, sin siquiera tener un tema decente.
jueves, octubre 11, 2012
Mis víboras
Me acuesto y me abrazo a ti porque he visto asomar la cabeza a una de mis víboras y solo tú tienes el poder de hacer que desaparezcan. Te aprieto contra mi pecho haciendo más fuerte el abrazo y cierro los ojos para no verlas. Me mantendré en la cama contigo, muy quieto, estaremos quietos los dos, completamente quietos en la cama por el tiempo que sea necesario. No me importa el tiempo que tengamos que esperar porque estamos juntos y sé que no dejarás que me hagan daño las víboras. Será por mucho tiempo esta vez, lo sé porque han descubierto la maleta. La maleta que tenías abierta frente al armario cuando llegué y te apreté por el cuello hasta silenciar tus gemidos.
martes, octubre 09, 2012
Amor
–Es un cobarde –había dicho el abuelo cuando nos dimos cuenta que mi padre ya no volvería. Yo asentí más por no llevarle la contraria que otra cosa. Quizás sí lo fuera, pero yo lo había visto sufrir y luchar tanto que no podía culparlo. Perdió el trabajo por cuidarla, perdimos la casa por los gastos médicos que se acumularon hasta estrangularnos. Nos mudamos con el abuelo al campo como una última alternativa. Pero mi padre no sabía de vivir en el campo, y la persona que más quería se iba poco a poco.
–Ni cactus se van a dar, abuelo –le dije en broma una noche. El asintió.
Yo pensé que era mi única madre, pero callé para que él no dijera que yo era una adolescente respondona.
lunes, octubre 08, 2012
Mi gata Aurora
sábado, octubre 06, 2012
Gregorio Santos y yo
sábado, septiembre 29, 2012
Somos dos
viernes, septiembre 21, 2012
Un problema apremiante
domingo, septiembre 16, 2012
Tu regreso
Danzas
lunes, septiembre 10, 2012
Tristeza
miércoles, septiembre 05, 2012
Bonito
lunes, agosto 20, 2012
El alma
viernes, agosto 10, 2012
El tiempo de las bicicletas
lunes, julio 02, 2012
Silencios y soledad
domingo, junio 10, 2012
Mis memorias
domingo, junio 03, 2012
La suma
miércoles, mayo 23, 2012
Conversaciones con el psiquiatra
lunes, mayo 14, 2012
Veinticuatro horas
jueves, mayo 10, 2012
El milagro
martes, mayo 01, 2012
Angelina y la lujuria
sábado, abril 28, 2012
Mariposa azul
Mami
martes, abril 24, 2012
La muerte
jueves, abril 19, 2012
Esperanza
miércoles, abril 04, 2012
La señal
viernes, marzo 30, 2012
El colector de antiguallas
lunes, marzo 19, 2012
Papá y el perdón
sábado, marzo 17, 2012
Hoy

jueves, marzo 01, 2012
El mundo de Ensueño

El francés era pequeño, pero parecería gigante al lado de este vaquero diminuto. Me llevaba a pasear por el mundo para que le contara de él a mi madre, ya tan próxima a la muerte. Quería que ella supiera que no me iba a quedar sola. Una vez ella se marchó, se hicieron menos frecuentes sus visitas e imagino que un día decidió quedarse del otro lado del sauce, visto que yo estaba tan envuelta en mis propios problemas y en las complicaciones de mi vida, que no hice el intento de reencontrarlo. Quizás si lo hubiera hecho aún estaríamos juntos viajando en el espacio casi infinito de la imaginación y mis días no se habrían vuelto tan tristes.
Pero volviendo al hombrecito que ocupa mis sueños ahora, no puedo descifrar lo que representa. Viene siempre contento, y me vuelvo diminuta como él y escapamos por alguna hendija y me lleva a un mundo subterráneo, que contrario a lo que esperaría, está lleno de luz.
La otra noche, en pleno sueño, y antes de que me convirtiera en diminuta también, logré atraparlo en mi mano. Su carita se entristeció.
–¿Por qué intentas atraparme? –me dijo.
–Quiero que me digas quién eres, y a qué vienes.
–Eso no es importante –me dijo– soy solo un amigo que te lleva a su mundo para que salgas del tuyo que te carga tanto. Sabes que no perteneces en él, pero una vez encarnada en la tierra no puedes escoger cuándo marcharte al mundo del Ensueño. Acepta la amistad que te brindo, las aventuras que tanto disfrutas cuando viajamos juntos, porque ellas harán más fácil tu estadía en este planeta hasta el momento en que puedas volver a volar.
Me quedé tranquila, había contestado mi pregunta. Una vez sabes que perteneces a ese otro mundo, de alguna manera, a través de un francés, un diminuto vaquero, o un hada, siempre estarás conectada a él.
domingo, febrero 26, 2012
La lengua
Hace varios días que se mudó a la casa vecina, la que había estado desocupada por meses, una lengua. Había hecho varias novenas pidiendo que nadie la alquilara porque los últimos vecinos fueron un verdadero problema. Tenían diversos animalitos domésticos que lograron hacer de mi jardín un verdadero estercolero. En los pocos días que lleva en el vecindario, la lengua se ha enterado de tantos chismes y cuentos, los que se deleita en relatarme todos los días, que nuevamente ha convertido mi jardín en un vertedero.
viernes, febrero 24, 2012
Terminó la sequía
domingo, febrero 19, 2012
Un nombre exigente
domingo, febrero 05, 2012
Mi pierna izquierda
Veo mi pierna izquierda sin función alguna, arrastrándose, dejándome caer en cualquier esquina, haciendo imposible que use los zapatos de tacón alto que me he prometido que comenzaré a usar nuevamente. No tenía una idea hasta ahora de cuán importante es mi pierna izquierda. Definitivamente me resulta la parte más importante de mi cuerpo. Odio este cosquilleo maldito que se ha apoderado de mi pierna y que me hace caer en cuenta que llevo años peleando por una sonrisa perdida cuando lo que más importa de mi cuerpo es mi pierna izquierda.
Llamo por teléfono a mi hermana, llorando, y ella trata de tranquilizarme. No tiene la extraña condición mental de la que padezco: adelantarme a los acontecimientos pensando siempre en lo peor. No es cierto, me digo, somos hijas de los mismos padres. Lo que pasa es que ella, supersticiosa, no lo dice porque si lo dice lo decreta. Además, ella puede estar tranquila, no tiene hormigas en su pierna izquierda, ni siquiera las tiene en su pierna derecha. Sus intentos de consolarme con lógica son infructuosos. He pasado ya del nanosegundo en que la razón podía frenar el terror que siento. Cuelgo, segura de que nadie que no tenga cosquilleos en su pierna izquierda puede divisar el fondo del pozo de mi pánico.
Me espera un largo fin de semana y unos días adicionales para mi cita médica. Tengo que escribir, ironía de ironías, sobre el cuerpo, de forma original y creativa, y lo único en que puedo pensar es en la indiscutible, incuestionable, irrebatible hiper - indispensabilidad de mi pierna izquierda.
viernes, febrero 03, 2012
Libro de registro
De pronto se me ocurrió que lo lógico sería que estuviese incluida. Y si estaba incluida, ¿para qué tuvo que afinar el lápiz? Tenía dolor de cabeza, estaba mareada y confusa, pero aún así sabía que aquél hombrecito regordete solo podía querer el lápiz afilado para escribir algo en el registro.
–¿Necesita alguna información? –me atreví a preguntarle.
–No, hija, no –me dijo con dulzura inesperada. –Ya todo está escrito, excepto la fecha de hoy.
Procedió a anotarla, y abrió los portones para que pasara.
jueves, enero 26, 2012
Procrastinando
Mira el reloj nuevamente y piensa que la media hora extra que se dio para bañarse y vestirse antes de salir a correr puede usarla para mantenerse calientita en la cama. Si escampa dentro de esa media hora saldrá a correr.
La lluvia ha cesado y aun le queda tiempo para correr un rato. Pero entonces, tendrá que lavarse el pelo, cosa que no contempló la noche anterior. El secarlo le tomará más tiempo que el que tiene y no quiere llegar tarde al trabajo. Es preferible que comience a correr mañana.
Así antes de comprometerse a hacerlo a diario, podrá ir a comer un helado de chocolate en el kiosco de Häagen-Dazs.
sábado, enero 07, 2012
Mía
¿Has sentido alguna vez un soplo en tu oído? Soy yo que te hablo. ¿Has sentido un roce en tus labios? Soy yo que te beso. ¿Una mano que toma la tuya? Es la mía que cubre la tuya. Siempre, siempre estaré a tu lado.
Noemí se preguntó una vez más si Alberto le había dicho eso solo para reconfortarla, o precisamente porque siempre estaría cerca de ella. ¿Podía él por voluntad quedarse atado a la tierra, atado a ella, con los lazos del alma y para siempre?
No debió consolarse de la muerte de Alberto, pero en un principio sus dulces palabras le habían dado la fortaleza para aliviar su pena. En aquel entonces llevaba una remera de él a la cama para poder olerla hasta quedarse dormida. Pero el tiempo pasa, y con el tiempo viene la resignación y el consuelo y finalmente la realización de que la vida continúa.
Había decidido que quería vivir, volver a enamorarse. Alberto siempre sería un hermoso recuerdo, pero ella estaba viva. Quería casarse antes de que fuera demasiado tarde, tener hijos, y Damian le ofrecía ese futuro. No le era indiferente Damian, al contrario. Se sentía sumamente atraída hacía él. Pero algo extraño ocurría cuando estaban juntos: la imagen de Alberto le venía a la mente, sentía el roce de unos labios en los suyos y una mano que la acariciaba. Entonces, por cualquier tontería Damian y ella discutían, se enojaban, y ella sentía un soplo en el oído que le decía: serás siempre mía, solo mía.