lunes, julio 02, 2012

Silencios y soledad

Me veo pequeña en un mundo sin hadas, aquél que era el mío cuando yo era niña, el mundo en el que viví hasta que la vida vino a despertarme. Ya no hay para mi Mundo del Ensueño, solo la realidad de que envejeceré y moriré sola. La palabra sola es la que más me preocupa. Nunca me había sentido tan sola como ahora, tan necesitada de cariño y compañía.

Las lágrimas que no lloré cuando mami murió las estoy llorando ahora. En aquél momento su muerte fue liberadora. Ahora es que siento la tristeza de lo definitivo de su partida. Perdido el entusiasmo por la vida, reviví los últimos años suyos en casi dos años de los míos. Aún vivo a medio estar, como si mi cuerpo no estuviera habitado, como si mi cerebro solo funcionara a media capacidad.

Me espanta el no poder volver a ser como era. Haber perdido la imaginación y la alegría de vivir. El no tener aspiraciones que me den razón de existir, ni el poder plasmar en palabras los cuentos, la fantasía, ni los acontecimientos de la vida diaria que se transformaban en relatos irónicos. Empequeñecí mi mundo tanto que me quedé encerrada entre paredes de piedra. Donde solo resuena el eco de mis propias palabras, y nunca se escucha el ruido del teclado…

1 comentario:

Edgardo Benitez dijo...

Margret, qué linda manera de representar el sentir.
Hasta acá retumban las palabras, aunque parecen no escucharse.
Precioso trabajo.