sábado, enero 02, 2016

miércoles, diciembre 30, 2015

Daniela


Hace muchos años parí a Patricia.  Ella era todo lo que yo quería ser.  Desinhibida, libre, hermosa. Su personalidad era tan fuerte que poco a poco se fue apoderando de mí. Asustada ante mis desacostumbradas reacciones, tuve miedo.  No pensé las consecuencias y la maté.  Era mi creación, mi alter ego, y yo tenía el derecho a destruirla.  Cómo hubiese sido mi vida si no la hubiera enterrado junto a tantos otros sueños, lo desconozco.

Lo único que de cierto sé, es que de ella ya no queda nada.  Los golpes de la vida recibidos desde entonces acabaron por destruir toda posibilidad de que pudiera levantar la cabeza de donde la enterré. De mis muertos, es una que quedó bien enterrada, incluso olvidada.

Hace unos días, hablando sobre mi nombre y lo mucho que me disgusta, mencioné a algunos amigos del difícil parto y luego del enterramiento de Patricia. Me sugirieron que creara una nueva Patricia, una igual pero diferente.  Daniela.  Que Daniela pudiera llevar acabo aquello que quedó incompleto al matar a Patricia.

Acaricié la idea por varios días. Puedo intentarlo, me decía. Daniela es un bonito nombre. Una mirada al espejo me hizo aceptar la realidad.  Ya es demasiado tarde.  Lo siento mucho Daniela, moriste antes de nacer.

viernes, diciembre 25, 2015

Es Navidad


Mientras intento encontrar sentido a la Nochebuena me encuentro más enajenada del mundo. No puedo comprender por qué a más intento encajar con los demás, menos lo hago. Practico todos los pasos para que estén correctos, intento seguir el ritmo de los otros, pero es imposible encajar si eres diferente. Encajar círculos en cuadrados o viceversa, es imposible. Espero más de las personas que lo que pueden o están dispuestos a dar. Por años traté, me doblé, me acomodé, anoche comprendí que cada cual es como es, y el que no me resigne no es culpa de ellos, es la mía, que vivo en lalaland, pensando que los seres humanos somos más sinceros, más dados de lo que realmente somos. Los demás cumplen con el expediente, yo me entrego.  Mala mía que las causas son falsas.

Para la Nochebuena próxima, si estamos vivos, Cuquito y yo la pasaremos en casita, en nuestra rutina…
 


miércoles, diciembre 23, 2015

Ya no sueño


De afuera, me llega el ladrido de un perro y con dificultad me siento en la cama.  Quiero levantarme, lo intento y no puedo. Vuelvo a dejar caer mi cabeza sobre la almohada, mis piernas rígidas colgando fuera del lecho. No tienen la fuerza para sostenerme. No me importa.  Soy completamente honesta, no me importa. Qué claro lo veo ahora, no quiero seguir viviendo.  Al ladrido del perro se han añadido los de otros y decido quedarme acostada.  Subo las piernas con dificultad y me arropo, me hago sorda a los sonidos de la calle, cierro los ojos, y finjo que soy un alma perdida y no pienso nada más que en la letanía que repito incesante, palabras que intento poner en orden gramatical, pero que tienen el mismo significado: escuálido, esquelético, famélico… y las termino y vuelvo a comenzar y pierdo una y recomienzo esperando encontrarla, y me voy quedando dormida y no la encuentro o sí la encuentro pero pierdo otra, y me hundo en este dormir que me permite estar como muerta, porque no sueño, ya ahora, nunca sueño…


Feliz Navidad

Cuquito y yo les deseamos una feliz navidad...

sábado, diciembre 19, 2015

Mi foto de perfil en Facebook


Cambié mi foto de perfil en Facebook.  Por primera vez en más de diez años, publico una foto de frente, en que pueden apreciarse los daños que causó la parálisis facial del 2011. Igual que Nueva York perdió su perfil cuando se derrumbaron las Torres Gemelas, y muy poco tiempo después, perdí la sonrisa y se impactaron los músculos del lado izquierdo de mi cara haciendo los movimientos del ojo más lentos.
Al igual que los primeros que llegaron a socorrer a los atrapados en las Torres Gemelas, necesito ayuda.  Leo que el presidente firmará para un fondo de $8.1 billones para mantener la atención médica de estos héroes cuya salud quedó afectada, fondo que se estima durará hasta el 2090.  Son héroes anónimos la mayoría sufriendo los estragos de haber sido capaces de arriesgar su vida sin pensarlo dos veces.

Yo soy una mujer silente, sin rasgos heroicos de clase alguna, solo con el dolor de haber perdido su tarjeta de presentación, tener fobia al espejo, no sonreír nunca y haber aceptado la soledad como compañera.  Debo estar madurando porque la foto en Facebook revela quién soy físicamente ahora.  Para mí no habrá un fondo de tratamiento y no hay cura.  Una mujer robada de la vanidad que pienso que alguna vez tuve, ahora olvidada. 

Nada comparable con la valentía de esos titanes, nada que dé valor al sufrimiento mío.  A la gente le basta con decir que son “cosas mías”, “que no se nota” …
No es cierto, la mentira ni siquiera sirve de placebo, pero quizás desaparezca el peso de estar escondiendo mi rostro y recobre algo de la alegría que tuve…

lunes, noviembre 30, 2015

La naturaleza

La naturaleza gustaba de cambiar un poco todos los días, así evitaba caer en la monotonía, y mantenía a sus habitantes desorientados, y siempre alertas. Donde cambiaban las estaciones era más fácil, porque podía adornar un día con nieve blanca, y al otro día, subir la temperatura, y acabar todo en un lodazal. Divertidísimo ver la gente que el día antes se hundía en la nieve, maldiciendo al otro, el barro en los zapatos.
En aquellos lugares menos cambiantes, tenía otras artimañas, la de ciclones, huracanes, tormentas tropicales, tornados y maremotos que hablan ocurrido tan sólo porque la madre naturaleza quería ver a sus hijos afanarse, y saber que contra ella, nadie podía.
Pero la verdad era que últimamente eran más numerosos y hasta más severos los desastres naturales causados por la intervención del hombre. Y es que a esa especie, no se le ocurría nada bueno. En nombre del progreso y del adelanto tecnológico estaban haciendo barbaridades que le quitaban el control y la dejaban a expensas de ellos, lo que la tenía en un estado de depresión continuo. Estaba ocupada en la reforestación de áreas verdes afectadas, como era de esperar, por hombres, cuando la nihilidad le cayó encima. Para qué, si nada dura, si el hombre iba a seguir haciendo lo suyo….
Dada como estaba a trabajar en las áreas verdes cuando la nihilidad se le vino encima, las especies, aterrorizadas de caer en el nihilismo también, desaparecieron de la faz de la tierra y comenzaron a profesar un mimetismo sin precedentes. Poco a poco, la tierra se fue poblando de especies que en su evolución se fueron tornando verdes. El globo terráqueo se fue tornando verde, porque los seres verdes ocupaban la tierra y solo el azul del mar competía con el verde.
La natura1eza un día abrió un ojo, y luego el otro, y se vio hermosa, la primera vez en siglos, en que eso pasaba. Su vestido verde y azul le fascinaba. Entonces sintió mas que vio movimiento entre lo verde. Era un hombre… verde… porque la raza humana también había evolucionado y un intrincado sistema de raíces le permitía la movilidad. Entonces se percató de que no todo lo verde brillaba, y que había accidentes verdes… por intervención de hombres verdes… y volvió a caer en la nihilidad.
 

domingo, noviembre 29, 2015

De vuelta

Después de meses de silencio, estoy de vuelta. Más animada, llena de sueños, o ¿debo llamarlas fantasías? No importa.  Nada ha cambiado, pero todo ha cambiado.  Quiero que el tiempo que pueda quedarme (poco o mucho), cuente... 

viernes, septiembre 04, 2015

Ahmed

El desierto se había convertido en monte luego de la tormenta.  Era como si toda la arena se hubiese aglutinado para crear una inmensa pirámide, tan sólida, que cualquier esfuerzo por derrumbarla había sido en vano.  Los camellos resbalaban impedidos de avanzar en aquel suelo de piedras que habían quedado al descubierto. 
Decidieron darle un descanso a los animales que empezaban a endosarse, rebeldes.  Tanto estos como  el pequeño grupo de hombres tenían sed porque en el camino, el único oasis lo habían encontrado seco.  Ahmed salió en busca de algún otro lugar a que pudiesen llevar los camellos a refrescarse. 
El cielo se teñía de atardecer cuando llegó a un lago. Este se nutría de una cascada de agua que se deslizaba por un imponente peñasco. Se sintió perdido e intentó dar la vuelta a la roca solo para descubrir que era parte de una inmensa formación, en la que crecía vegetación.  Era el oasis más grande que habría imaginado.
          Quería sentirse dichoso por su descubrimiento, pero la noche se venía abajo y no había ni siquiera señas en las piedras del camino recorrido. Cansado, perdido, era imposible regresar; por fuerza, esperaría al día para intentar descaminar el camino hasta encontrar el grupo de hombres y camellos que le esperaban sedientos.  Maldijo el tiempo y la noche, y se fue durmiendo con el acompasado caer del agua.
Soñó que caminaba y caminaba, hasta encontrar una inmensa montaña de oro que valía mucho más que el petróleo. ¡Era rico! Ya no más cabalgar por el desierto con la desesperación por encontrar agua, ni sentirse la lengua pesada por la arena, ni los ojos ciegos y el cuerpo adolorido. Tendría un lugar seguro donde vivir, tendría el agua que caía en el lago, podría tener consigo a su mujer, a sus hijos.
Despertó con el sol de la mañana castigando su espalda desnuda, consciente del preludio a una nueva tormenta de arena. Sin agua, legos de su grupo, ante una inmensidad de arena, él, su fantasma.   


lunes, agosto 17, 2015

Placebo

Ayer fue un día largo, desesperante. Uno de esos días en que parece que estamos de visita en el infierno.  En que todo va mal, sabe mal, huele mal y la única esperanza que tenemos es que llegará la noche, y en ella los olores, sabores, sensaciones se hacen más indistinguibles. Dormir es una antesala de la muerte, la práctica de cada día de no ser, oblitera todo lo demás. 
Metida en el infierno de mi día, pensaba si realmente hay un infierno y no es una invención del hombre para mantenernos “humanos”.  Igual da, porque cada día perdemos más la sensibilidad que nos humaniza, y ya muertos viviremos una eterna agonía. En ese infierno lo lógico es que no haya noche.  Solo exista la ansiedad y el miedo…  No haya descanso, y el pánico vaya en crescendo. Como cuando nos ataca el insomnio y no podemos descansar. 
 
Ayer en la noche, me quedé dormida, no tuve pesadillas. Al, abrir los ojos, encontré que mis preocupaciones durmieron conmigo, y todo sabe mal, huele mal. El único consuelo es que hoy también tendrá una noche, y puedo pensar que después de la noche, no seré. Puro placebo que me permite la imaginación…