lunes, noviembre 30, 2015

La naturaleza


La naturaleza gustaba de cambiar un poco todos los días, así evitaba caer en la monotonía, y mantenía a sus habitantes desorientados, y siempre alertas. Donde cambiaban las estaciones era más fácil, porque podía adornar un día con nieve blanca, y al otro día, subir la temperatura, y acabar todo en un lodazal. Divertidísimo ver la gente que el día antes se hundía en la nieve, maldiciendo al otro, el barro en los zapatos.

En aquellos lugares menos cambiantes, tenía otras artimañas, la de ciclones, huracanes, tormentas tropicales, tornados y maremotos que hablan ocurrido tan sólo porque la madre naturaleza quería ver a sus hijos afanarse, y saber que contra ella, nadie podía.

Pero la verdad era que últimamente eran más numerosos y hasta más severos los desastres naturales causados por la intervención del hombre. Y es que a esa especie, no se le ocurría nada bueno. En nombre del progreso y del adelanto tecnológico estaban haciendo barbaridades que le quitaban el control y la dejaban a expensas de ellos, lo que la tenía en un estado de depresión continuo. Estaba ocupada en la reforestación de áreas verdes afectadas, como era de esperar, por hombres, cuando la nihilidad le cayó encima. Para qué, si nada dura, si el hombre iba a seguir haciendo lo suyo….

Dada como estaba a trabajar en las áreas verdes cuando la nihilidad se le vino encima, las especies, aterrorizadas de caer en el nihilismo también, desaparecieron de la faz de la tierra y comenzaron a profesar un mimetismo sin precedentes. Poco a poco, la tierra se fue poblando de especies que en su evolución se fueron tornando verdes. El globo terráqueo se fue tornando verde, porque los seres verdes ocupaban la tierra y solo el azul del mar competía con el verde.

La natura1eza un día abrió un ojo, y luego el otro, y se vio hermosa, la primera vez en siglos, en que eso pasaba. Su vestido verde y azul le fascinaba. Entonces sintió mas que vio movimiento entre lo verde. Era un hombre… verde… porque la raza humana también había evolucionado y un intrincado sistema de raíces le permitía la movilidad. Entonces se percató de que no todo lo verde brillaba, y que había accidentes verdes… por intervención de hombres verdes… y volvió a caer en la nihilidad.

 

2 comentarios:

Joseph Motolenich dijo...

En algún momento de vida... todos somos verde... y luego... ya no...

margret dijo...

Maduramos...