martes, mayo 01, 2012

Angelina y la lujuria


Angelina había tenido serias dudas al alquilar el apartamento.  Al principio, mientras subía las escaleras, le parecía quedar completamente desnuda.  Y es que en el bar de los bajos se reunían toda clase de hombres y tan pronto se dieron cuenta que una joven había alquilado el apartamento, estaban pendientes de su llegada.  La seguían con la vista cuando subía los peldaños de la escalera.  Lo hacía a toda prisa para darles menos tiempo de desnudarla. Cuando al fin cerraba la puerta y echaba la llave, se sentía segura pero sucia, así que procedía a darse un baño bien caliente que le quitara de encima las miradas, que pegajosas, se le quedaban alojadas en la piel.

Había miradas jóvenes y viejas, miradas de curiosidad, de admiración y de lujuria. Descubrió muy a su pesar que las miradas de lujuria eran usualmente viejas.  Miradas de ojos cansados en los que despertaba recuerdos de proezas lascivas adornadas por el tiempo.  Esas las raspaba con una esponja porque eran las que más asco le daban, y las que más hondo se incrustaban.   Las de curiosidad eran miradas jóvenes, de ojos que apenas despiertan a la malicia del sexo.  Ellas como las de admiración, le causaban la  satisfacción de sentirse atractiva.

Estaba en las de bañarse con agua muy caliente, raspando las miradas de lujuria, cuando descubrió una especial que la confundió.  Era una mirada de admiración con rasgos lujuriosos. Una mirada inescrutable, en la que no podía descifrar la edad de los ojos que la habían marcado.  Marca  que no se borraba, como si hubiera sido grabada en la piel con hierro hirviendo.  Sello de propiedad.

Desde ese día, Angelina sube las escaleras con lentitud, marcando los escalones con las caderas, confiando en que la lujuria pueda más que la admiración, y el hombre la siga hasta el apartamento.

1 comentario:

Edgardo Benitez dijo...

Margret, un saludo.
Me gusta este texto por la mezcla de verdades que has plasmado. Y la sincronía de tus palabras con el ritmo en sus caderas...
Precioso.
Un abrazo.