miércoles, junio 26, 2013

Dilema



Te quitas los zapatos, te han estado oprimiendo los pies durante todo el día.  Dejas caer la falda al suelo, te despojas de la blusa y la tiras sobre el lecho, junto a la de ayer. Te cansa esta nueva rutina del trabajo, pero agradeces tenerlo. No está la economía bien; tu preparación académica es poca y tu experiencia laboral, aún menos.

Las palabras de Andrés resuenan en tu oído: no vas a poder sola, eres nadie, nada.  Las apartas.  No vas a permitir que sus palabras te destruyan.   Ya hace dos semanas que se fue y lo echas de menos.  

Pones agua a calentar y diluyes en ella el contenido del sobre, polvo de la sopa y los fideos. Cocinar para uno solo no se vale, pero no tienes el dinero suficiente para ir a cenar siquiera a un fast food, y el supermercado tiene que esperar a que cobres.

Te tomas el caldo con fideos, pensando que debiste echarle una papa o una zanahoria. Algo que le diera sustancia.  Has rebajado unas libras, producto de lo poco que comes y de que te hace falta Andrés. 

Apagas las luces y prendes la tele. Te quedas dormida vestida aún con la ropa interior, mientras das vuelta al dilema: ¿tendrás suficiente dinero para pagar la renta del mes... o tendrás que llamarlo?

1 comentario:

Joseph Motolenich dijo...

La libertad llega de muchos colores y caras... quitarse los zapatos... es una! :)