martes, julio 06, 2004

Como soy

Quizás leas este mensaje. O quizás no... igual da. Lo escribí en una de esas noches en que el sueño no llega, y analizo el por qué me dejé envolver en una relación contigo. Garrafal error, con el que tendré que vivir el resto de mi vida. Me he preguntado tantas veces qué me llevó a hacerlo, si usualmente mis decisiones están tan bien pensadas. Me dejé envolver por mi soledad, y pensé que la tuya y la mía podrían unirse y ser compañía. A golpes aprendí que me equivoqué. No recuerdo haber sufrido tanto en muchos años. En una vida que transcurría tranquila y sosegada, entraste con mi permiso y cambiaste el mundo que yo conocía convirtiéndolo en uno gris, de tristeza y llanto. Llanto que casi nunca has visto.

Me ves tranquila, aparentemente, y por dentro lloro, porque no te entiendo y no sé complacerte, por más que trato de plegarme a lo que quieres que yo sea. Que no es lo que soy. Pero he ido aprendiendo. He aprendido que si trato de amoldarme a como tú quieres, el llanto es doble. De todas formas, nunca te complazco, siempre hay algo que encuentras criticable.

La marea sube y la marea baja, y yo no me muevo. Me aferro a la idea de que podemos salvarnos juntos. Pero por más que miro a mi alrededor, el mar traicionero sube y sube y me va ahogando, y no encuentro tu mano, o no la alcanzo, y ya apenas la veo. Y sé que aunque no quiera reconocerlo ya es tiempo que vuelva a mi ritmo.... y de que nade sola...

1 comentario:

Miguel dijo...

Margarita....Recuerda que para que dos seres se puedan amar tiene primero que haber habido libertad en la elección, libertad en entrar en la relación y la libertad (ahora le llaman espacio) de ambas partes de continuar siendo lo que son, creciendo juntos. Si esta libertad no existe, todo finaliza como un yugo en el cual una parte subyuga a la otra y le mata la personalidad y la vida.


Miguel