miércoles, septiembre 01, 2010

Buscando el equilibrio

Me llama para saber cómo estoy, para darme ánimo. Ella, que se encuentra en condiciones peores que yo, que necesitaría el aliento mío y de otros, se ocupa. Soy demasiado egoísta, pienso, mientras intento prestar atención a lo que me dice, evitando que el sonsonete de su voz me mortifique. Quisiera explicarle que necesito el silencio. No es que lo utilice para regodearme en mi pena pero, inexplicablemente, si no escucho sonidos puedo pretender que no soy ni estoy en este mundo. Si no estoy en él, no tengo porqué preocuparme. Cuelgo; me distrae Cuquito que camina despacio hacia la sala.

Debía recomenzar a escribir. Abrir nuevamente las alas de mis sueños y volar como quien no quiere la cosa observando el mundo allá abajo. No por orgullo, ni por darme aires de superioridad, sino para recobrar el mundo de fantasía en que hasta hace unos meses vivía. Cuquito se esconde dentro de la caja pequeña que le puse una vez se recuperó. Es la única que tiene ahora porque las otras las eché a la basura temiendo que volviera a contaminarse.

El timbre del teléfono suena nuevamente, y me siento inundar por las aguas de histeria que, en oleadas, suben hasta ahogarme. Cuquito sale asustado desde su escondite. De alguna forma tengo que encontrar el equilibrio perdido y aceptar que estoy en este mundo aunque no sea de él. Dejo que la contestadora tome el mensaje, mientras Cuquito regresa al interior de su caja.

2 comentarios:

Marisol dijo...

Deja que tus cascabeles rían como antes.
Te dejo un cordial saludo desde Berlín.

Lucille dijo...

Soy tu fan sigue escribiendo todos tenemos nuestros dias Margret


REcomendacion urgente de lectura El Jardin Desvastado de Jorge Volpi

y Un año con Shopenhauer son bien diferentes pero maravillosos
Besos